El Decálogo del Profesional del Futuro

Maria Jaimez | 30.11.2018

Competencias profesional recursos humanos

Diez Competencias que harán a los futuros profesionales desempeñar de forma óptima sus puestos de trabajo. El saber utilizar los recursos más eficaces en el lugar de nuestro desempeño laboral otorga un valor añadido, además de una diferenciación, decisiva respecto a nuestros competidores

El saber utilizar las herramientas más eficaces en el lugar de nuestro desempeño laboral otorga a las empresas la posibilidad de competir en mejores condiciones.  Para ello se han identificado las diez competencias consideradas como claves por los expertos (algunas de ellas están vinculadas al mundo global en el que vivimos  –internalización, idiomas, herramientas digitales, movilidad geográfica,…-, otras guardan relación con la trayectoria y el espíritu del individuo –experiencia, proactividad e iniciativa, creatividad e innovación,…-, otras a la capacidad de interpretar adecuadamente cualquier desafío profesional –capacidad de trabajo en entornos cambiantes, polivalencia y flexibilidad funcional, adaptabilidad al cambio, capacidad de reciclaje,…-).

  1. Conocimiento y dominio de las redes sociales.

La globalización se ha acelerado gracias a las redes sociales. Al mismo tiempo, éstas han aprovechado la libertad del fenómeno global para interconectar aún más a público con usuarios, empresas, instituciones y gobiernos. Vivir ajeno a esta realidad es vivir al margen de cualquier actividad económica, empresarial y, por supuesto, social.

Las empresas han comprendido los beneficios de las redes sociales para impulsar la imagen de marca, mejorar la comunicación con el cliente, ganar visibilidad y aumentar la responsabilidad social. El manejo y dominio de los entornos social media pueden resultar decisivos especialmente en el negocio on line, donde la comunicación deja ya de contar con un soporte físico para promover una relación puramente virtual.

  1. Movilidad geográfica.

Las grandes compañías, en especial, las multinacionales diversifican el número de localizaciones en forma proporcional a los mercados a los que acceden, tanto a nivel comercial como fabril. Sin embargo, no es un fenómeno que atañe solo a los grandes. Las de menor tamaño también tienen mucho que decir en este terreno. Poseen, cada vez más, intereses comerciales, de compra o bien productivos en otras ubicaciones ajenas a su país de origen.

  1.  Experiencia

La experiencia es un marcador de vida que resume el potencial de un individuo, las actitudes y la capacidad de adaptación, con garantías, a un nuevo puesto de trabajo. Las empresas ven en dicho historial una imagen diáfana que describe las habilidades del profesional y de sus competencias. Las metas obtenidas con anterioridad en otros desempeños, son la muestra palpable de una actitud ante los desafíos laborales que una entrevista no puede detectar. La experiencia profesional sirve, qué duda cabe, para despertar el interés de la futura compañía porque dibuja de forma clara y sin ambages los hitos alcanzados por el profesional a lo largo de su trayectoria laboral.

Quizás el gran talón de Aquiles de la experiencia sea el estrecho margen que fijan las empresas pues demandan perfiles muy competitivos que incluyan juventud, alta formación y una experiencia sólida y demostrable.

  1. Faceta internacional.

Para las empresas españolas la internalización ha mutado, pues de ser una alternativa en periodo de crisis, ha pasado a constituirse como una vía segura para crecer orgánicamente y ganar tamaño.

La internacionalización ha sido el resultado de un cambio de tornas en la empresa española, espoleada por la crisis y convertida en mandamiento durante la recuperación. Las compañías, tanto grandes como medianas, buscan un nuevo profesional que demuestre una visión más global del mundo y, por tanto, adecuada a la actual realidad Empresarial que traspasa fronteras

En la actualidad, la internacionalización se ha convertido en una nueva vía de negocio para la empresa española que ha perdido el temor a saltar al exterior después de comprender los amplios beneficios que comporta.

  1. Flexibilidad, polivalencia laboral y habilidad multidisciplinar.

La polivalencia laboral o flexibilidad funcional es la capacidad que tiene un trabajador para desempeñar funciones, tareas o roles diferentes a los expresamente asignados a su puesto de trabajo. En la actualidad se ha convertido en una herramienta muy útil para enseñar que necesitan ser ágiles y adaptarse a nuevos tiempos, especialmente, tras las  profundas reestructuraciones llevadas a cabo recientemente por las organizaciones empresariales

  1. Habilidades relacionales y comunicativas.

La importancia de las habilidades relacionales y comunicativas es capital a la hora de satisfacer las necesidades de los clientes. Tanto o más que la capacidad de gestión.

Precisamente de la experiencia del cliente y de la guía de equipos humanos a nivel interno, dependerá el que se cumplan los servicios o incluso superan las expectativas de nuestros clientes.

  1. Adaptabilidad, autoaprendizaje y capacidad de reciclaje.

La adaptabilidad, el autoaprendizaje y la capacidad de reciclaje forman parte de las denominadas ‘habilidades mínimas’ que deben conformar la identidad profesional. Hay que considerar como clave las capacidades personales, el valor de reinventarse, el sentido de la iniciativa, el espíritu emprendedor y el aprender a aprender ante las adversidades y retos del mercado. En este sentido, relaciona versatilidad, flexibilidad y polivalencia con “empleabilidad y talento”.

Para el éxito laboral serán más aptas las personas camaleónicas, capaces de cambiar la piel, de adaptarse eficazmente a los cambios, asumir distintas funciones, entender las transformaciones sociales y ofrecer alternativas, en definitiva, de mimetizarse con el ambiente que le rodea.

  1. Creatividad e innovación 

Para la mayoría de expertos, creatividad e innovación, es decir, la capacidad de diferenciarse del resto, debería figurar en el ‘top of mind’ de cualquier profesional y empresario, pues el camino para generar y fomentar el talento es la clave del éxito para que el mercado laboral avance, ofrezca soluciones a las necesidades presentes y se adelante al futuro.

  1. Idiomas

Si bien el tema de los idiomas y el aprendizaje de otras lenguas han mejorado en los últimos años, la verdad es queda mucho por hacer para equipararnos a otros países. -Se trata de “una barrera por la que debemos seguir luchando”-.

Actualmente, el dominio de idiomas, y no solo de un segundo idioma, se considera como “algo totalmente necesario” por lo que se sitúa como un “requisito indispensable”.

10. Capacidad de trabajo en un entorno cambiante.

Los expertos advierten que el entorno empresarial se ha vuelto más voluble que nunca, casi disruptivo. En este escenario, no se perdona el estancamiento. El dicho de renovarse o morir está más vigente que nunca en la actividad profesional. Por este motivo, “la formación se transforma en la herramienta de valor estratégico”.

De este modo, aquella persona que no sea capaz de adaptar su talento a un entorno mutable “está muerta” y “perderá su empleabilidad interna y externa” añade. Los trabajadores tienen que saber aceptar el cambio como algo permanente que traerá progreso pero que obligará a una continua redefinición, para así poder adaptarse cognitiva y emocionalmente a las nuevas exigencias de trabajo.

Autor: José Hueso (Consultea RR.HH.)

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